Agustín Cinto dejará su cargo como Administrador del Poder Judicial

La salida de Agustín Cinto como administrador del Poder Judicial fue tan veloz como su llegada a uno de los cargos más importantes de la política nacional. El joven de 28 años se quedó sin aliados y renunciará a partir de mediados de septiembre.

Su designación en reemplazo de Juan Cubría causó sorpresa en el ambiente judicial. El hijo de María Romilda Servini ya había atravesado tempestades y nunca encontró una solución para uno de los mayores déficits que atraviesa la administración nacional: la falta de infraestructura.

Cinto aterrizó en el Consejo de la Magistratura después de trabajar con Horacio Rodríguez Larreta, pero fundamentalmente con el apoyo del “ala Newman” del macrismo que integran José Torello, Pablo Clusellas y Fabián “Pepín” Rodríguez Simón.

Antes de recalar en el Consejo, Cinto había pasado por DirecTV y trabajó en la municipalidad de Mar del Plata para el controvertido Carlos Arroyo. El hecho más saliente de su gestión en “La feliz” son las pedradas que sufrieron los autos que transportaban a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal durante una actividad en la ciudad balnearia.

“Vengo con guita”, fue la carta de presentación de Cinto. De los 29 mil millones de pesos que tiene como presupuesto la Justicia el 95% se destina a pago de sueldos. Por eso contar con recursos extra provenientes del Gobierno es el único modo para realizar obras de infraestructura indispensables en el Poder Judicial.

No solo que los recursos nunca llegaron, sino que Agustín, apodado “Ajustín” o “el joven manos de tijera” por parte de la corporación judicial, buscó en mayo pasado reducir gastos recortando a los viáticos y horas extras de los empleados del Consejo de la Magistratura.

Ese ajuste no pesó sobre su propio cargo y por eso pudo seguir moviéndose en un auto oficial con chofer, un privilegio que del que no goza ninguno de los consejeros de la Magistratura.

Como era de esperar, la noticia de los recortes hizo que Cinto perdiera puntos en Tribunales. Pero su carrera empezó a declinar a fines del año pasado. Después del triunfo en las elecciones legislativas Mauricio Macri dio un discurso durísimo contra el Poder judicial.

Además de quejarse de los “privilegios” de los trabajadores tribunalicios y de los horarios de los juzgados el Presidente aseguró que “hay casos de empleados de ordenanza, cuya función es servir café o llevar expedientes, que tienen sueldos arriba de los 100 mil pesos por mes”.

Ese era uno de los caballitos de batalla de Cinto hacia adentro de la corporación judicial y con la referencia de Macri fue evidente quién le había dado “letra” para un discurso letal contra la Justicia. Así el joven que sumó el rechazo de los mismos empleados que él mismo decía querer jerarquizar.

A fines de mayo de este año se cayó el Lex 100, el sistema informático que utilizan todos los juzgados del país y eso obligó a suspender por una jornada la actividad tribunalicia.

“El problema surge de la desinversión en la actualización de la infraestructura informática, por parte del Consejo de la Magistratura de la Nación”, culparon rápidamente desde la Corte en un comunicado.

“Agustín vino con el discurso de profesionalizar y modernizar la gestión, pero resulta que después se te cae un switch y tenés que cerrar todos los juzgados”, explicaron a LPO desde Tribunales.

“Le soltaron la mano”, agregaron en referencia al oficialismo que lo puso en el cargo pero decidió no sostenerlo después de sus pasos en falso. “Es un buen pibe pero no se supo manejar. Terminó enemistado con todo el mundo, desde la Corte y el Consejo hasta los jueces. Y eso al Gobierno no le sirve”, comentaron.

El administrador del Poder Judicial es elegido por el plenario del Consejo de la Magistratura y según pudo saber LPO Carlos Bedetta, funcionario del Ministerio de Seguridad tiene posibilidades de reemplazar a Cinto, que partirá becado al exterior.