AMIA: tímida respuesta de Rusia al pedido de extradición del iraní

El viceministro ruso le aseguró al canciller Faurie que “la Procuración General daría una respuesta a la brevedad” sobre el pedido de extradición del iraní Alí Akbar Velayati, quien hace ya dos semanas se reunió con Putin.

La saga de la visita a Rusia del funcionario iraní Alí Akbar Velayati –que tiene un pedido de captura de la justicia argentina como responsable del atentado a la AMIA– sigue sumando capítulos. Pese a que el encuentro con el presidente Vladimir Putin se realizó hace dos semanas, el gobierno argentino mantuvo un prudente silencio sobre el asunto. Recién ayer el canciller Jorge Faurie le realizó un tímido planteo al viceministro ruso de Relaciones Exteriores para Américas, Sergei Ryabkov, para saber qué tratamiento le habían dado al pedido de extradición enviado por el juez federal Rodolfo Canicoba Corral, a cargo de la investigación. El funcionario de Putin tomó nota del pedido y avisó que la Procuración General rusa “daría respuesta a la brevedad”. Alí Akbar Velayati hace ya varios días que no está en Rusia.

El diplomático iraní es ahora alto asesor en cuestiones internacionales del líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, y viajó a Rusia en medio de la nueva controversia que mantiene su país con Estados Unidos, a partir de que la Casa Blanca se retirara del acuerdo internacional por el cual el régimen iraní se comprometía a paralizar su desarrollo nuclear a cambio del levantamiento de sanciones. Rusia e Irán tienen una antigua relación estratégica. Putin recibió a Akbar Velayati y luego se saludaron sonrientes para la foto.

Enterado días antes del viaje, Canicoba Corral preparó un pedido de extradición que fue cursado a través de la Cancillería. Velayati fue canciller de Irán entre 1981 y 1997 y está imputado por la justicia argentina por los delitos de homicidio calificado doblemente agravado por haber sido cometido por odio racial o religioso. De acuerdo a la investigación, Velayati tuvo una participación decisiva en la supuesta reunión en la que se decidió el atentado a la AMIA, en 1994. “Tuvo una importancia medular dentro de la matriz terrorista”, consideró Canicoba Corral, dado que la cancillería iraní habría proveído de pasaportes y visas a quienes realizaron el ataque.

Pero el pedido judicial fue olímpicamente ignorado por el gobierno ruso y no impidió que Putin recibiera al enviado iraní con toda la pompa. Velayati viajó a Moscú y luego a Pekín para explicar la postura de Teherán ante el boicot de la administración de Donald Trump al llamado Plan Integral de Acción Conjunta, el acuerdo internacional nuclear.

Ante esto, el gobierno de Mauricio Macri no hizo ninguna protesta ni sacó ningún comunicado, como suele hacer a diario frente a diversos hechos de la política internacional. Es más, Macri tuvo un encuentro bilateral el jueves con Putin en la primera jornada de la cumbre de los BRICS, en Sudáfrica, y, según trascendió, hablaron de inversiones e hicieron chistes sobre el mundial de fútbol, pero no intercambiaron ni una palabra sobre la visita del funcionario iraní reclamado por Argentina.

Recién ayer, en la segunda jornada de la cumbre, se produjo el encuentro entre Faurie y el viceministro Ryabkov en el que la cuestión salió al ruedo. Según se preocupó en aclarar la Cancillería, “la solicitud de dialogar sobre el tema fue por expresa instrucción del presidente Mauricio Macri”. Sobre el requerimiento argentino, el viceministro Ryabkov indicó que “el pedido de extradición librado por el juez federal Rodolfo Canicoba Corral había sido oportunamente encaminado por su Cancillería a las autoridades judiciales rusas”. Y que, sobre la cuestión, señaló que “la Procuración General rusa daría respuesta a la brevedad sobre del trámite que tuvo el pedido de la Justicia argentina”.

Difícil saber qué importancia puede tener la respuesta dado que Velayati hace ya varios días que terminó su gira diplomática y se encuentra nuevamente a buen resguardo en Irán.

Fuente. Página 12