Basavilbaso en crisis por el pedido de indagatoria de Bonadio

Emilio Basavilbaso se quebró la semana pasada en una reunión que encabezó Germán Garavano en el Ministerio de Justicia para analizar su llamado a indagatoria en una causa que preocupa mucho a la Rosada.

El titular de la Anses será el primer funcionario relevante del gobierno de Mauricio Macri en declarar en indagatoria por sospechas de corrupción, tras el llamado del juez Claudio Bonadio para el mes de agosto, lo que lo deja en las puertas de un procesamiento.

Se trata de la causa en la que se investiga si la venta de acciones de Petrobras Argentina (PESA) -que estaban en poder del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS)- generó un perjuicio multimillonario para el Estado.

Bonadio procesó en total a seis directivos de la Anses, la mayoría de ellos integrantes en su momento del FGS que conducía Luis María Blaquier, también renunciado.

En la Rosada hay bronca porque creen que Bonadio no entendió bien la operación, que fue aprobada por cinco consultoras y supervisada por la CNV y la SEC

En la reunión encabezada por Garavano se analizaron los riesgos y posibilidades de Basavilbaso. Allí concluyeron en que la defensa que hizo hasta ahora el Gobierno falló desde lo técnico, porque están convencidos de que la operación se puede justificar pero no fue bien transmitida a Bonadio, que llegó a una conclusión errada con el dato de que las acciones de Petrobras se dispararon luego de su venta.

La defensa es además un caos porque cada ex funcionario se vio obligado a contratar su propio abogado, porque el Gobierno se niega a pagárselos.

En la Rosada hay una bronca extendida porque repiten que los jueces federales no entienden de temas financieros y en ese grupo entra Bonadio. “Nadie se lo sabe explicar bien”, sentencian en el Gobierno.

Es que tienen una explicación para justificar la operación en la que se aprobó la venta de las acciones que tenía el organismo previsional en Petrobras Argentina por 156 millones de dólares, en la primera venta de acciones del FGS por parte del macrismo.

Dicen que cuando el grupo Pampa Energía de Marcelo Mindlin compró las acciones de Petrobrás Argentina, éstas valían 10,01. Después hicieron una oferta pública de acciones (OPA), al paquete que tenía la Anses de Petrobras Argentina, y ese día se vendieron a 10,37. Es decir, más de lo que pagó Pampa y más de lo que cotizaron ese día, que era 9,90. Dos meses después esa acción pasó a valer 7,90, de manera que seguía siendo un buen negocio. Sin embargo, seis meses después explotó y pasó a valer 18.

En el Gobierno repiten un detalle importante: no podían prever que esas acciones solo seis meses después pasaran a valer tanto más y le hicieran perder al Estado una fortuna. Por eso, dicen que cuando se hizo la operación hubo cinco consultoras que analizaron el tema y dijeron que era correcto llevarla a cabo.

Basavilbaso quedó muy expuesto porque fue una resolución con su firma la que autorizó la venta de las acciones de Petrobrás, aunque en la Anses todo0s los funcionarios saben que el verdadero jefe del organismo es Mario Quintana.

Además, como Petrobrás Argentina cotizaba también en Wall Steet, la operación fue supervisada tanto a nivel local por la Comisión Nacional de Valores (CNV) como en Nueva York por la Securities and Exchange Commission (SEC).

En la Anses recuerdan que toda la operación fue parte de una decisión directa de Mauricio Macri, que quería que el organismo empezara a desprenderse de acciones de empresas privadas. Se trató de una señal que quiso dar al mercado sobre el cambio político y por eso forzó la venta de acciones, aunque no todos estaban de acuerdo de que fuera buen timming para el organismo.

En el entorno de Basavilbaso también hay bronca con Mario Quintana, que es quien realmente manejaba el FGS, como casi todo en el organismo, pero no pone la firma ni queda expuesto. En la venta también incidió Luis Caputo, pero a él tampoco lo llamaron a indagatoria y el único finalmente expuesto fue Basavilbaso.

Por eso, esta semana en la reunión en el Ministerio de Justicia, Basavilbaso se quebró ante los demás funcionarios, que se quedaron helados por su reacción. El titular de la Anses sabe que la situación es crítica y que un llamado a indagatoria es el paso previo a un procesamiento, que echaría por la borda sus ambiciones políticas. Es que, cuando asumió se imaginaba con posibilidades de ser el vice de Macri en un eventual segundo mandato y ahora se da cuenta que esta causa podría arruinar su futuro político.

El conflicto además tiene otro derivación indeseada: La primera línea del organismo ahora no quiere firmar nada relevante y mucho menos avanzar con otras ventas de acciones. La Anses está paralizada y esto preocupa al Gobierno, ya que se trata del presupuesto más grande del Estado.

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