El confuso relato del diarero de Nisman generó más dudas en el juez Ercolini

Es el dueño del puesto que estaba ubicado frente a Le Parc. Se presentó antes de que el juez Ercolini firmara los procesamientos. Su relato generó más dudas. El fiscal le secuestró el celular

A.J.Z. dice ser el dueño del puesto de diarios que estaba ubicado a metros del edificio Le Parc. Su misteriosa desaparición luego de la muerte del fiscal generó sospechas. Aunque su historia se desparramó por los medios de comunicación, recién ahora se presentó a declarar ante el fiscal Eduardo Taiano, horas antes de conocerse los procesamientos en la causa. Su testimonio, al que tuvo acceso Infobae, está plagado de inconsistencias y contradicciones. De hecho, menciona al Presidente de la Nación. Por eso, el fiscal decidió secuestrarle el teléfono. Y seguirá investigando.

Primer dato llamativo. A.J.Z. dijo no conocer al fiscal Nisman, pero luego sostuvo que le vendía diarios y que incluso recordaba el piso en el que vivía.

Segunda inconsistencia. El kiosquero aseguró que le sacaron las suscripciones (de los diarios) y que por eso se “fundió”, aunque finalmente aclaró que nunca tuvo suscripciones.

Tercera contradicción. Al fiscal también le llamaron la atención las explicaciones que dio A.J.Z. sobre la forma en la que adquiría los diarios, a través de un amigo apodado “Cacho”, pero en realidad después dijo que las ventas eran casi nulas.

El puesto de diarios sigue en Puerto Madero, aunque A.J.Z. ahora trabaja en el Ministerio de Modernización que comanda Andrés Ibarra. “Como plomero estoy fundido, como diariero también. Yo conseguí un trabajo y no lo quiero perder por esta situación, trabajo en el Ministerio de Modernización, haciendo mantenimiento”, le narró al fiscal.

La Justicia todavía no confirmó oficialmente el dato, pero fuentes del Ministerio de Modernización le confirmaron a Infobae que el diarero/plomero es empleado de esa cartera desde marzo de 2016.

En su relato, el testigo dio más detalles sobre su ingreso al Estado: “Fui y pedí trabajo, no me acuerdo el nombre del muchacho, Gowland, ese es el apellido (podría ser un asesor de Ibarra que a su vez es hermano del titular de la SIGEN, Alberto Gowland)… Yo fui a un político y le pedí que me dé trabajo”.

¿Quién es ese político?, preguntó el fiscal.

No lo quiero decir, no quiero perder mi trabajo… Yo le pedí al Presidente que me dé trabajo porque estoy fundido. A Mauricio Macri. Lo agarré en la calle. No era presidente en ese momento. Después me llamaron.

Fue su última respuesta, luego de casi cinco horas de declaración. Por la sumatoria de contradicciones, el fiscal sospecha que el kiosquero era parte de una red de espionaje en torno al edificio Le Parc. Por eso, decidió suspender la declaración testimonial y secuestrarle su teléfono celular. Llamativamente, A.J.Z. no preguntó nada.

Al menos tres vecinos habían declarado en el expediente que les llamó la atención el misterioso canillita. Uno de ellos declaró que “estaba muy informado de la actualidad” y otros dos, que tenía pocas cosas a la venta. Pero la pista se había esfumado ante la falta de datos. De hecho, el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la ciudad de Buenos Aires informó que no tienen registrado ese puesto.

Sin embargo, A.J.Z. sostiene que está habilitado y aportó documentación. Según esos documentos, el puesto de diarios arrancó en 2005 en el barrio de La Boca y en 2009 se mudó a Puerto Madero.

Fuente: Nicolás Pizzi para Infobae

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