En plena Dictadura, un fallo de Zaffaroni le permitía a un detenido salir del país

Se conoció una nota del Diario La Opinión, fechada el sábado 10 de octubre de 1976, en la que se informa sobre el fallo del Juez que permitía a un detenido salir del país. La Junta Militar lanzó un decreto que prohibía la emigración a países limítrofes.

Pablo Pizá estuvo detenido por un año y medio en Rawson en noviembre de 1975 y luego quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Lo que querían era que diera el paradero de una de sus hijas, Liliana, quien integraba la conducción de la Juventud Universitaria Peronista y había dejado su Bahía Blanca natal para refugiarse en La Plata. Una vez que Liliana fue detenida, el 26 de abril de 1977, dejó de estar a disposición del PEN. Para ese momento, su otra hija, Diana, ya estaba detenida en el penal de Devoto. Estuvo como presa “legal” desde el 18 de noviembre de 1975 hasta el año 1980.

Cuando, en 1976, quiso viajar a Perú para denunciar los crímenes de la dictadura argentina, se topó con un obstáculo: su libertad a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Por eso, accedió a la Justicia y presentó un recurso para poder salir del país. El juez que se lo otorgó fue Eugenio Raúl Zaffaroni. La Junta Militar lanzó en ese momento un decreto por el que, como parte del Plan Cóndor, se prohibía la emigración a países limítrofes. De todos modos, Pizá siempre recordó la labor de Zaffaroni en su caso.

En 2003, mientras de discutía el pliego del juez en el Senado, Pablo Pizá le envió una carta pública que se leyó en la Comisión de Acuerdos. “Entiendo que algunas de las impugnaciones se refieren al desempeño que le cupo como juez de la llamada época del Proceso, expresando algunos al respecto que fue un juez complaciente con el Proceso. En el libro `Historia de la impunidad`, escrito por Stella Maris Ageitos, se menciona que uno de los casos, el primero de los que demostró su independencia y criterio contra la impunidad, fue en el caso Pizá de octubre de 1976. Me llamo Pablo Alfredo Pizá y soy un testimonio vivo de que usted nunca fue un juez adicto al Proceso. Saludo complacido vuestro nombramiento como juez de la Corte, entendiendo que es un paso que nos acerca más a la justicia en serio. Quedo a su disposición si mi testimonio fuere de utilidad”, escribió en ese momento.

Me llamo Pablo Alfredo Pizá y soy un testimonio vivo de que usted nunca fue un juez adicto al Proceso.

Su hija Diana Pizá recordó el legado de su padre, fallecido hace algunos años, y las circunstancias que lo llevaron a escribir ese texto. “Frente a la audiencia pública, mi papá tuvo esa iniciativa porque veía el ataque que se estaba cerniendo contra él. El fallo de Zaffaroni que avala la salida de mi papá del país es clarísimo. Zaffaroni no se comportó como la mayoría de los jueces de esos años y mi papá quiso hablar porque nadie podía poner en duda su palabra; la nuestra es una familia que militó antes, durante y después de aquellos años”, relató. Y agregó: “Nadie conocía al juez Zaffaroni en ese momento. Su postura en el caso de mi papá fue en base a su compromiso y a sus principios, sin especulaciones de ningún tipo”. Diana, quien declaró hace un mes en la causa de La Cacha por la desaparición de su hermana Liliana, tuvo la oportunidad de conocer posteriormente al juez y agradecerle lo que había hecho por su padre. Lo concerniente al caso figura no sólo en el libro de Argeitos sino en uno que escribió el propio Pablo Pizá.

“Zaffaroni no se comportó como la mayoría de los jueces de esos años”, dijo Diana Pizá a INFOnews.
Otro caso que tomó estado público es el de la desaparecida Inés Ollero. En 2003, Zaffaroni fue acusado de haber negado el recurso hábeas corpus por el que su familia quiso averiguar su paradero y tuvo que ser su padre, César Ollero, quien salió a desmentirlo. En una entrevista con Página 12, Ollero sostuvo que Zaffaroni no firmó ese rechazo, sino que se trató de otro juez, y aseguró: “Zaffaroni me ayudó durante cuatro años y su trabajo sirvió para investigar la Escuela de Mecánica de la Armada. La investigación fue tan buena que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA eligió el caso de mi hija para dar referencias, en 14 páginas, de todo el andamiaje de la dictadura. Y la posibilidad de llegar a expresar al conjunto de los afectados se desprendió de aquel trámite de hábeas corpus. La misma Comisión elogia las investigaciones realizadas por el juez de la causa”, señaló el padre de la mujer en dicha entrevista, y agregó que lo defendía “porque lo atacan injustamente”.