Esteche desde la cárcel: “Sin juicio ni condena, soy un preso fácil y necesario”

El docente y dirigente político escribió una carta en la que explica su situación procesal, compara su condición con la de otros procesados en la misma causa y denuncia al Gobierno de Macri y al juez Bonadio.

El exdirigente de Quebracho Fernando Esteche escribió una carta desde el penal federal de Marcos Paz, donde se encuentra detenido desde el último 7 de diciembre.

Su prisión está enmarcada en la causa que maneja el juez federal Claudio Bonadio por el llamado “memorándum con Irán”, que tuvo como base acusatoria la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman contra Cristina Kirchner, exfuncionarios de su gobierno y algunos referentes políticos como el propio Esteche.

Pasados cinco meses de su detención (y siendo el único procesado en la causa que sigue tras las rejas después de que otros hayan sido excarcelados), el dirigente y docente universitario decidió manifestarse públicamente sobre su situación político-judicial.

La carta está encabezada con la leyenda “Cárcel de Marcos Paz, mayo de 2018” y lleva al final la firma “Profesor Dr. Fernando Esteche”.

El texto comienza repudiando “los intentos pérfidos y siniestros de las gentes decentes frente a la insolencia de cuestionarlos, exponerlos y resistirlos. Por gente decente siempre se entendió al bando de los dueños de todas las cosas, incluso de la verdad. Esto desde Rivadavia y Manuel J. García hasta la Flia. Macri, Caputo, Calcaterra”.

Luego se pregunta: “¿Qué es lo que están haciendo conmigo? No puedo reclamar que alguien me explique con racionalidad lo que hacen porque sé de antemano que no hay nada razonable en esto”.

Luego explica su situación de detención a manos del juez federal Claudio Bonadio, de quien detalla parte de su prontuario y lo acusa de mantenerlo solo a él en prisión, de una veintena de procesados por la causa sobre el memorándum con Irán.

“¡El único detenido en esa causa hoy, soy yo! Se me acusa de ser parte de una diplomacia paralela supuestamente articulada con el objetivo de encubrir a perseguidos por la justicia argentina. Las querellas que impulsaron esta causa ante Bonadío son las direcciones actuales de la AMIA y la DAIA”, explica Esteche.

Al respecto compara su situación con la de quienes están siendo juzgados por el “verdadero encubrimiento del atentado terrorista” contra la AMIA, como Menem, Corach, Anzorreguy, Beraja, Mullen y Barbaccia, de quienes asegura que “no pasaron ni pasarán ni un solo día en una celda”. Complementariamente recuerda que el memorándum con Irán fue votado por el Congreso y ni siquiera se puso en práctica, con lo cual “ninguna de las elucubraciones hechas en la denuncia de Nisman se concretaron”.

“Me presenté a declarar cuando se me requirió. Declaré ante el secretario del juzgado y ante el fiscal Taiano. Afirmé que nada tengo que ver con semejantes imputaciones. En los dichos de cada uno de los que prestaron declaraciones indagatorias negaron mi participación en cualquiera de los aspectos que construyeron esa política de Estado. De hecho, mientras se llevaban a cabo las conversaciones diplomáticas yo estaba preso”, enumera Esteche sobre su ajuste a derecho.

Posteriormente agrega que el argumento por el cual se lo mantiene detenido “sin juicio ni condena es, justamente, el peligro de fuga y una condena anterior, ya cumplida, que se dio durante el gobierno de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner. Se unificaron en una pena única las acusaciones por los vidrios rotos de un local partidario de Sobisch, luego que éste mandara a fusilar maestros, y por los incidentes producidos durante una manifestación contra el FMI”.

En ese marco afirma que sobre él pesan “condenas políticas y el Código Penal es claro al respecto de que no hay reincidencia cuando las condenas son de carácter político”.

Frente al tratamiento diferente recibido por otros procesados en causas similares, Esteche concluye que “el principio de igualdad ante la ley queda obscenamente pisoteado” y que “si esta causa no tuviera personas detenidas su tramitación podría naufragar en los tempos propios que en Comodoro Py fueron pulsando. Habiendo un detenido, aunque no tenga yo ni de lejos la importancia política de todos los procesados, la Política se asegura el manejo discrecional de las fechas de juicio de acuerdo a sus cálculos de conveniencia”.

“Además de un preso fácil, soy un preso necesario”, grafica el exdirigente de Quebracho. Fácil, dice, “porque es evidente que más allá de la inconsistencia probatoria, los estigmas, anatemas, el perfil público de alguien como yo asociado a determinados repertorios y, como producto de esto, recluido en cierta marginalidad política, resulta una presa fácil para alimentar a ese sector de nuestro país sumergido en la fascinación revanchista”.

Por último, Esteche afirma que la cárcel “siempre se trata de escarmientos. Desde aquel pusilánime y patético de Hudson Lowe, insigne carcelero, a hoy, siempre se trata de escarmientos. Después de cada noche viene el amanecer, eso es de un fatalismo irreprochable. Pasó en la década infame, pasó la proscripción, pasó la dictadura, terminó el menemismo; todo tiene su límite y esta banda de evasores, blanqueadores y explotadores van a tener también su final”, en referencia al Gobierno de Mauricio Macri y sus aliados políticos, judiciales y mediáticos.

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