Freiler: declaró testigo que dijo haber librado 12 cheques en blanco sin el nombre del juez suspendido

El misterioso “prestamista” que le permitió a Eduardo Freiler comprar una cupé Mercedes-Benz dijo ante el Consejo de la Magistratura, que no conocía personalmente al camarista federal y aseguró que sólo libró cheques “en blanco” por pedido de un amigo

Se trata de Raúl Alberto Mingini, dueño de una fábrica de pastas y titular de los 12 cheques con los cuales el juez compró parte del automóvil de alta gama.
“Firmé 12 cheques en blanco a pedido de un amigo, Amílcar Ricci, pero nunca puse el nombre de Freiler en un cheque”, dijo Mingini ante los camaristas, bajo juramento. Aseguró que los cheques fueron entregados “en blanco y cruzados” y, al observar la evidencia, afirmó que no era su letra la que estaba en las papeletas. “Ricci no me dijo para quién eran esos cheques”, insistió.

Sospechado de enriquecerse de manera ilícita, y cuando faltan semanas para que comience el jury en su contra, Freiler afronta en el Consejo de la Magistratura cuatro nuevas denuncias (derivadas del dictamen troncal) por movimientos sospechosos con su patrimonio. Ayer declararon ante los consejeros Pablo Tonelli y Miguel Piedecasas tres testigos vinculados a estas maniobras.
Freiler compró una cupé Mercedes-Benz C 250 Blue Efficiency color negro en enero de 2013. La adquirió en Automotores Juan Manuel Fangio SA, que aceptó una parte del pago al contado y el resto con doce cheques mensuales de poco menos de $ 7000 cada uno. Esos cheques, sin embargo, salieron de la fábrica de pastas de La Plata Establecimiento DF SA firmados por Mingini.

Freiler calificó a Mingini de “un amigo de bastantes años”. Pero ayer, ante la Comisión de Disciplina y Acusación, el empresario negó tajantemente esa relación. Ambos, sin embargo, tuvieron al menos un cruce en los tribunales: Mingini resultó beneficiado en una causa por narcolavado en la que intervino Freiler.

A su turno, Ricci, jubilado y señalado por Mingini como intermediario, admitió ser “amigo” de Freiler. Respecto de la cupé Mercedes, reconoció que fue él quien le pidió a Mingini los cheques en blanco, al portador. “Se los pedí para un auto que quería comprar Freiler. Le gustaba el vehículo y necesitaba un aval”, justificó.

“Le entregué [a Freiler] los cheques en blanco”, dijo Ricci, y luego afirmó que le reclamó dinero al camarista para cubrir esos montos.

Carreras

Ricci no es el único amigo que le hizo favores monetarios a Freiler. Ayer también declaró como testigo el empresario Guillermo Martín, accionista de una firma que pagó viajes para que el camarista pudiera asistir a eventos automovilísticos.

Martín, accionista mayoritario de la empresa Dienst Consulting, declaró: “Invité a Freiler en dos oportunidades en 2015 a las carreras de Córdoba y las 1000 Millas. Compartimos el gusto por los autos clásicos”. Dijo que fueron pagos de alrededor de $ 24.000, $ 41.000, $ 45.000 y $ 32.000. Relató que ambos corrieron y dijo que el camarista lo hizo en un Corvette (que no llegó a la meta) y un Porsche.

La semana que viene continuarán las testimoniales en otro capítulo de la investigación sobre Freiler. El martes declararán representantes de Inversora Callao, la financiera que desembolsó $ 1,2 millones en una hipoteca que utilizó el juez para comprar su casona de Olivos. También se presentarán Marcelo Rubén Sutton y Carla María Lago, presuntos socios del camarista en la firma Minning Pride.

Fuente: Maia Jastreblansky para La Nación