La carrera para quedarse con la vacante de Oyarbide ingresó en la recta final

Unos 70 candidatos compiten para ocupar una de las sillas más calientes de Comodoro Py; en el primer lugar aparece el titular de la oficina de escuchas telefónicas de la Corte Suprema.

Los perfiles son de lo más variopintos. Incluyen a un experto en escuchas telefónicas, a un declarado kirchnerista conocedor de las cárceles y a una fiscal especializada en violencia de género. También a eruditos del derecho y a “nacidos y criados” en la familia judicial.

Los 70 candidatos a ocupar el juzgado que dejó vacante Norberto Oyarbide en 2016 están, por estas horas, repiqueteando en una lista de orden de mérito en el Consejo de la Magistratura, el cuerpo que nombra y aparta a los magistrados. El concurso 375 para ocupar esa vacante transita las etapas finales y todos los sectores políticos lo siguen con atención. Es una de las sillas vacías más calientes de Comodoro Py, porque allí se tramitan los casos de corrupción.

Los candidatos a ocupar el juzgado de Oyarbide rindieron la prueba de oposición escrita hace casi un año y medio.

El representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura fue quien salió sorteado para evaluar sus antecedentes.

De ambas evaluaciones, en mayo del año pasado, los candidatos obtuvieron una nota y un orden de mérito provisorio. Ese primer orden ya cambió en la etapa de impugnaciones. Fue un capítulo de “todos contra todos”: se recibieron objeciones de 23 concursantes y cada uno cuestionó los puntajes de varios colegas. Un panorama complejo si se tiene en cuenta que no es un concurso múltiple, sino de una sola vacante.

“Es un fuero complejo para ser evaluado, hay muchos candidatos con antecedentes”, explicaron las autoridades del consejo.

La subcomisión B es la encargada ahora de evaluar las impugnaciones y proponer un nuevo orden de mérito. Está integrada por Luis María Cabral, representante de los jueces, y por el kirchnerista Rodolfo Tailhade, representante de la Cámara de Diputados. Ambos deberán presentar un informe (o dos, si no concuerdan) que deberá ser votado por la Comisión de Selección. Esto podría ocurrir en las próximas semanas.

De allí se pasará a la etapa de entrevistas personales (la más discrecional del proceso) y saldrá una terna para que el Gobierno opte por su candidato, que deberá tener posterior acuerdo del Senado.

“Queremos evitar lo endogámico del sistema y elegir a un candidato que oxigene a Comodoro Py”, adelantaron fuentes del área judicial del gabinete de Mauricio Macri, al tiempo que reconocieron que evalúan inclinarse por una mujer. “El Gobierno ve que hay un reclamo de la sociedad para que esta vacante se complete lo antes posible”, agregaron.

Los candidatos
El primer lugar del orden de mérito provisorio lo ocupó Tomás Rodríguez Ponte. Histórico secretario del juez federal Ariel Lijo, hoy ocupa uno de los cargos más candentes del espectro político como titular de la oficina de escuchas judiciales. En el pasado cosechó buenas impresiones en la Casa Rosada por sus aspiraciones para agilizar la Justicia. En las últimas semanas, sin embargo, tuvo alta exposición tras los cruces entre el Gobierno y la Corte Suprema.

El puesto número dos fue para una mujer, Agustina Inés Rodríguez, hoy miembro de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM) y nombrada en 2014 en la Dirección de Capacitación Fiscal Estratégica de la Procuración General por Alejandra Gils Carbó. La sigue Hernán Blanco, un hombre de la casa, secretario de la Sala IV de la Cámara de Casación Penal. Especialista en la prevención de lavado de activos, ocupó la Sedronar entre 2004 y 2006.

Esa sería, provisoriamente, la primera línea de corte de la terna. Sin embargo, los órdenes comenzaron a cambiar en la etapa de impugnaciones. Cabral ponderó en el podio a Agustina Inés Rodríguez y a otra mujer, María Eugenia Capuchetti, que estaba sexta. Es la titular de la Oficina de Enlace con Organismos Oficiales del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad y tiene el visto bueno de un sector de la mesa judicial de Mauricio Macri. Rodríguez Ponte fue corrido a un tercer lugar.

Quien quedó más relegado fue Víctor Hortel, exdirector del Servicio Penitenciario Federal (SPF) y conocido por su forma de trabajar con los presos a través de Vatayón Militante, una agrupación con activa militancia kirchnerista en las cárceles.

Tailhade quisiera ponderarlo, aunque sabe que chocará con el oficialismo.

Otras dos mujeres que se ubican entre los primeros diez puestos son María Gaeta, secretaria en un juzgado federal de San Martín, y Alejandra Alliaud, de la Unidad Fiscal de Investigaciones (UFI) 1 del mismo distrito. También están bien ubicados Nicolás Schiavo, de intensa formación académica y juez de garantías en San Martín, e Ignacio Fornari, quien proviene del fuero penal económico.

Aunque solo tres seguirán en carrera es importante conocer todos sus nombres. La clave estará en la cantidad de candidatos que pasen a la etapa de entrevistas. Allí todo puede cambiar.

Fuente: Maia Jastreblansky para La Nación

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