Magistratura avanza en los posibles nuevos jueces de la Cámara de Casación

El ex juez del caso García Belsunce y la ex defensora de María Julia Alsogaray son algunos de los nombres que suenan para llegar al máximo tribunal penal del país, por donde pasan los casos más emblemáticos de corrupción del país.

Los últimos meses del Consejo de la Magistratura fueron agitados y los que vienen no parece que vayan a serlo menos y el poder de Cambiemos, mayoría en el organismo, es cada vez más fuerte. Mientras que por un lado logró uno de sus máximos objetivos al destituir al camarista Eduardo Freiler, a quien apuntaron desde su llegada al poder, y este jueves buscará avanzar contra el juez Daniel Rafecas, todo indica que 2018 será el año de los nombramientos. La misión no es nada menor si se tiene en cuenta que se deben completar cuatro vacantes en la Cámara de Casación, el máximo tribunal penal del país, de Comodoro Py. Las designaciones en ese tribunal son claves porque, entre otras cosas, se trata de la última instancia de apelación antes de llegar a la Corte.

Por el primer piso de los tribunales de Comodoro Py, donde está ubicada la Casación, pasan los principales casos de corrupción, por lo que su importancia en la esfera político-judicial del país es fundamental. En ese esquema hay varios nombres dando vuelta. Entre ellos los de Diego Barroetaveña, conocido por su rol como juez en el caso de María Marta García Belsunce, y el juez Pablo Vega. Detrás también aparece la ex Defensora Oficial de María Julia Alsogaray, Pamela Bisserier Díaz.

Mientras que por un lado en el Consejo en los últimos días avanzaron con el armado de cuatro ternas, la jueza Gabriela Vázquez, consejera que vota junto al Frente para la Victoria, presentó disidencias parciales y propuso conformaciones distintas.

Entre las consensuadas en mayoría están las que aparecen con más posibilidades de salir rumbo al Ejecutivo Nacional. La primera incluye al camarista Guillermo Yacobucci, el juez Federal de Tucumán, Fernando Poviña y Bisserier Díaz. Y en la segunda los jueces ante Tribunal Oral, Pablo Vega y Daniel Obligado y Fernando Arnedo, secretario letrado ante la Corte. En tanto que la tercera terna está compuesta por tres actores judiciales de reconocida trayectoria Marcelo Ferrante, Daniel Petrone y Daniel Vandemberg. Y la cuarta está integrada por Barroetaveña, Pablo Morán y Santiago Martínez.
De todos ellos, se da casi por descontado que Barroetaveña, afín a Cambiemos, tiene un lugar asegurado como también Vega, más cercano al justicialismo. Los otros nombres no parecen aún tan claros, pero en el organismo trascendió que quienes más posibilidades de meterse en la pelea son Yacobucci, Ferrante, Bisserier Díaz, y Arnedo.

Según explicaron fuentes del organismo a El Intransigente, Barroetaveña cuenta con el apoyo de la Asociación de Magistrados, con mucha fuerza en el organismo, donde está como consejero Luis Cabral uno de los referentes a la agrupación. Mientras que en el caso de Vega, el apoyo más fuerte es del Frente para la Victoria, e incluso del propio Miguel Pichetto, como dejaron trascender las fuentes consultadas.

En las propuestas por Vázquez, se modifican algunos nombres y aparecen, a diferencia de los anteriores, los de Karina Perrilli y Roberto Boico. Perrilli es otra de las juezas orales que concursó y Boico un ex conjuez de la era K. Mientras que Perrilli todavía mantiene posibilidades de meterse en la pelea, Boico no posee prácticamente ninguna.

Para el Ejecutivo es fundamental avanzar con las ternas y designar jueces en esta instancia, donde el año que viene llegarán varios de los casos que involucran a CFK y sus ex funcionarios. Antes, el macrismo tendrá la posibilidad también de nombrar a un hombre de su confianza en la Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones. Eso se concretará antes de fin de año y se da como un hecho que será Mariano Llorens, hasta ahora secretario de un Tribunal Oral en lo Criminal, quien llegue para ocupar una de las vacantes de la Sala integrada por Jorge Ballesteros y Leopoldo Bruglia, en calidad de suplente. Un paso previo a tener que nombrar otro magistrado más, el que reemplace a Eduardo Freiler. Otra de las paradas del oficialismo en 2018.