Supuesto sicario de Los Monos procesado como jefe narco

Se trata de Cristian Mario “Negro” González, recientemente detenido y además imputado por un asesinato por encargo en el que equivocó el blanco.

Cristian Mario “Negro” González fue señalado como sicario de Los Monos y estuvo prófugo cinco años como miembro de la asociación ilícita. Cuando el juicio a la banda de barrio La Granada ya había terminado lo atraparon en una investigación en la que aparecía como cabecilla de un grupo narco. Un fiscal provincial aprovechó esa captura para pedirle prisión perpetua como autor en 2016 del asesinato por encargo de una chica de 16 años, Lorena Ojeda, tarea encomendada por Rubén “Tubi” Segovia, muerto a puntazos en un calabozo de la cárcel de Coronda dos meses atrás.
Cuando finalmente lo interceptaron el pasado 11 de junio, González llevaba un año y medio con captura recomendada por asesinar en su casa a Ojeda. Según el fiscal de Homicidios Luis Schiappa Pietra, el acusado iba por la hermana de la víctima, Brisa Ojeda, pero con sus acompañantes ultimaron a balazos a la chica que abrió la puerta, que era muy parecida a la que buscaban.

La División Antidrogas de la Policía Federal de Rosario, que llevaba un año escuchando su celular, tenía a González como jefe de una facción de narcos locales. Habían detectado cómo coordinaba tareas de compra, fraccionamiento y venta de drogas. Sabían quién era su proveedor y sus subordinados y conocían sus dos domicilios: uno en España al 3200 y el otro en Rodríguez al 3900.

Ejemplo

Para quienes lo investigaron, González encarna un ejemplo demostrativo de los entramados que aúnan la venta de drogas con violencia extrema. El fiscal federal Claudio Kishimoto llegó a él tras una referencia anónima que señalaba a un hombre llamado Jerónimo S. quien, según el denunciante, el 1º de julio de 2017 había llevado drogas a una fiesta electrónica en el boliche Punta Stage de Arroyo Seco. Señalaban que este sujeto tenía dos bunkeres en departamentos del tercer y décimo piso de un edificio de Dorrego 75 bis. Le adjudicaban también controlar una cocina de cocaína en una clínica veterinaria de Oroño y Saavedra, donde había dejado a cargo a Mauricio Z.

El seguimiento a la línea telefónica de este último abrió la pesquisa. A los seis meses, para la Policía Federal, era evidente la existencia de dos estructuras ligadas al mismo abastecedor: la primera la encabezaba el Negro y la segunda Sebastián Vázquez.

Tras un año de escuchas y seguimientos, hace menos de un mes se ordenaron operativos simultáneos que terminaron con detenciones. Fue el pasado 9 de junio a la tarde cuando efectivos de la Federal supieron por una llamada que Vázquez se iba a encontrar con su proveedor, no identificado hasta entonces. Los policías salieron hacia el lugar indicado, Ferreira y Juan B. Justo, pero los dos hombres advirtieron que los seguían e intentaron fugar.

En una Ford Ecosport apresaron al abastecedor, lo identificaron como Andrés Uriz y le secuestraron 120 mil pesos. Vázquez y su pareja María Laura Ríos huyeron en un VW Fox que luego abandonaron. Según el acta de la Policía Federal en el vehículo hallaron dos panes compactos cubiertos con cinta marrón que contenían más de dos kilos de cocaína en total. Era para ellos el resultado de la transacción.

Ríos fue detenida en la calle, minutos después. El acta consigna que llevaba un bolso con 10 mil pesos en efectivo, una billetera con 2.210 pesos y 6 billetes de 100 dólares con apariencia de ser falsos.

La huida de Vázquez apuró los allanamientos de las viviendas de los principales sospechosos de la causa a fin de evitar el descarte de la prueba y la fuga de los investigados. Hubo múltiples redadas con detenidos durante 48 horas. El 11 de junio González fue localizado en un Fonavi de barrio Cristalería.

A raíz de esta pesquisa el juez federal Carlos Vera Barros ayer procesó a González como líder de una organización dedicada al narcotráfico, le dictó prisión preventiva y le trabó embargo por 122.500 pesos. También procesó a otras nueve personas por su pertenencia al grupo con distintos roles. En la resolución el magistrado apunta la copiosa cantidad de escuchas que ubica a “González en actividades de tráfico de estupefacientes en las que tendría un rol preponderante, encargándose de la venta a gran escala, como también del manejo de medios humanos a través de los cuales podía abastecer y distribuir el estupefaciente hacia los distintos puntos de venta en los que finalmente se comercializaría”.

En familia

Vera Barros menciona a un testigo de identidad oculta que contó cómo González proporcionaba drogas a un hermano llamado Kevin que, refiere la resolución, fue asesinado recientemente. “Cristian le daba droga a Kevin y las hermanas de Kevin las vendían. Kevin y Cristian se preparaban un día antes de viajar. No sé a qué parte de Buenos Aires. Iban dos veces al mes. Traían cocaína y marihuana en bolsos azules. El bolso azul tenía más de 10 kilos. En Dr. Riva y Moreno hay gente que vende droga para Cristian?”, sostuvo el testigo protegido.

Homicidio

Hace dos semanas, tras ser detenido por esta investigación, el fiscal Schiappa Pietra imputó a González del crimen de Lorena, asesinada el 16 de diciembre de 2016 por un grupo que buscaba silenciar a su hermana Brisa por haber visto un homicidio.

Quien buscaba acallar a Brisa era Tubi Segovia porque sabía que la chica lo incriminaría si iba a rueda de reconocimiento. Finalmente Segovia —asesinado el pasado 24 de abril en Coronda— fue imputado por el crimen, al igual que su abogado Marcos Cella, implicado como partícipe secundario porque Tubi, que era su cliente, le pidió aplazar un reconocimiento judicial que debía hacer Brisa. Segovia solicitó tiempo para “hacerla desaparecer” lo cual fue captado en una escucha.

Según acreditó con escuchas el fiscal, González se ofreció para ir a la casa de Brisa en Vera Mujica al 2900. Le dijo a Tubi que iría con su cuñado y un chico apodado “Cable” que se supone es quien ahora está preso por homicidio. El grupo se acercó al domicilio, uno llamó a la puerta y preguntó por Brisa. Pero cuando salió a atenderlos Lorena, parecida a su hermana, la ejecutaron con seis tiros. Murió 36 días después en el Heca. Brisa finalmente se presentó a la rueda de personas y señaló a Tubi.

Los fiscales federales y provinciales que investigaron a González lo consideran como un brazo armado de la venta de drogas que finalmente formó su propio emprendimiento, algo que revela el procesamiento de Vera Barros. Una investigación adicional en curso expone los nexos directos que ostenta con quienes a nivel financiero le manejan el dinero que obtuvo de sus negocios con drogas.

Como miembros del núcleo de González, el juez procesó también a “sus subordinados” Axel Rodríguez, Mariana Rolón, Nery David Rodríguez, Aldana Carranza y Daniel Meier. Por la línea del prófugo Vázquez hizo lo mismo con Ríos, Uriz y Pablo Gianfrancisco.

detenido. Cristian “Negro” González cayó el pasado 11 de junio en un Fonavi del barrio Cristalería.

Un hermano asesinado, también ligado a la banda

Un hermano de Cristian “Negro” González fue señalado como el homicida de Martín “Fantasma” Paz, asesinado el 8 de septiembre de 2012. Se llamaba Norberto Alejandro González, lo apodaban “Chino”, y fue ejecutado el 4 de marzo de 2017 cuando caminaba cerca de su casa de Cura Malal al 3900, dos días antes de que empezara el juicio oral por el crimen Ariel “Pájaro” Cantero, líder de Los Monos.

Señalado en el juicio a Los Monos como próximo a Ramón Machuca, el Chino regenteaba un búnker en jurisdicción de la 15ª. El fallo condenatorio de Los Monos conocido en abril alude a los delitos atribuidos a su hermano Cristian en la página 228, donde se señala que éste no fue a juicio por estar prófugo. Hay escuchas entre el Negro González y Monchi que revelan cómo éste le encomienda organizar un escrache contra la comisaría 15ª porque un policía al que Machuca pagaba (el condenado Angel Avaca) no le atendió el teléfono.