Trata de Personas: detienen a un policía tatuador acusado de manejar red en Mar del Plata

Era teniente en la seccional 2a. de Mar del Plata, estaba en “inactividad” por carpeta médica y ahora está detenido en Batán. “Recaudaba unos 3.000 pesos semanales”, dice la acusación.

“Yo estuve ahí en el lugar con un policía que había ido de civil. Me había pagado una hora $ 1500 y me contó que era policía. Pero no era de los que cobran la quincena, era compañero de uno de los que fueron a allanar. Los policías que iban a cobrar yo no sé de dónde eran, ellos pasaban sin pagar”.

El testimonio pertenece a una joven de 18 años que el pasado 11 de enero fue rescatada, junto a otras 7 mujeres, de un “privado” del centro de Mar del Plata donde era prostituida.

La chica declaró ante el juez federal de Mar del Plata Santiago Inchausti en un caso por el que el martes fueron procesadas 9 personas, entre ellas Juan Carlos Pacheco (47), un teniente de la Bonaerense que cobraba unos 3 mil pesos semanales por proteger y asesorar a la banda.

Esta tarea la cumplió primero desde su puesto de policía de calle en la seccional 2a. y luego -cuando en 2014 fue trasladado a Necochea debido a una denuncia en su contra- como hombre fuerte en el centro de Mar del Plata.

La importancia de Pacheco en la organización era tal que ni el juez Inchausti ni la fiscal Laura Mazaferri -que inició la investigación en 2016- apuntaron a él como un simple coimero. Por eso el procesamiento del martes fue con prisión preventiva (el policía quedó preso en el penal de Batán) y por un delito tan grave como ser parte de una banda dedicada a la trata de personas con fines de explotación sexual.

En el expediente hay varias puntas que señalan directamente a la pata policial en el negocio de la prostitución en Mar del Plata, donde la Justicia tiene especialmente la mira puesta en las seccionales 1 y 2 y en la Dirección General de Investigaciones (DDI).

“El es un jefe de calle, de la comisaria segunda, la DDI abarca todo. Ellos saben todo”, “es el que pasa a cobrarme, pero hay un capo arriba, que el lo maneja”, “voy a volantear, llegue hace un ratito… tengo al milico llegando”, “ya están volanteando, ya están volanteando, ya pagué al policía… todo”, son algunas de las frases que forman parte de las escuchas que constan en la causa. En una incluso se habla de que un departamento de la banda fue el único que se salvó de una serie de allanamientos debido al pago semanal que se hacía.

Aunque luego de ser detenido, el policía Pacheco se negó a declarar, en la Justicia Federal de Mar del Plata ya habían juntado bastante información sobre él. De hecho su nombre se repetía en varias causas por trata de personas con fines de explotación sexual, pero nunca antes se lo había logrado identificar. “Ya parecía un mito urbano”, admitió una de las fuentes consultadas.

Policia de la seccional 2a., Pacheco había montado un sistema de coimas que tenía como principal cobrador a su cuñado, que no era policía pero se hacia pasar por uno.

El cuñado pasó a tener más protagonismo hace un año cuando Pacheco, por una irregularidad detectada en un operativo en un prostíbulo, fue trasladado a Necochea. Pero al parecer no duro mucho tiempo allí.

De acuerdo a lo que investigó la Policia de Seguridad Aeroportuaria (encargada de la investigación) en 2015 pidió carpeta por “incapacidad” y quedó inactivo.

Volvió a Mar del Plata a dedicarse de lleno a dos de sus rutinas preferidas: cobrar dinero del negocio de la prostitución y hacer tatuajes en un local del centro. Ahora, según fuentes policiales, quedó detenido y fue desafectado de la fuerza por parte de Asuntos Internos.